Cuando el mercado es el emprendedor…

Artículo escrito para el blog de la red de Expertos Avalon

Llevamos ya un tiempo con una cierta sobredosis sobre los emprendedores. Ahora medio mundo es emprendedor y el otro medio sabe cómo ayudar y formar a un emprendedor, y eso, a mi modo de ver, es terrible.

Porque ni medio mundo puede ni debe ser emprendedor, ni el otro medio sabe cómo ayudar y formar a un emprendedor.

Una economía que quiera ser competitiva no puede ni debe permitir que medio mundo sea emprendedor. Emprendedor es alguien que corre un riesgo, a veces grande, para ver si su idea es viable. Es decir, que está en “período de prueba” como aquél que dice. Necesita tiempo, dinero, y mucho esfuerzo, para poder poner en valor y dentro del mercado, su idea.

Y ese tiempo, dinero, esfuerzo y riesgo, necesitan de unas cualidades que no todo mundo tiene, ni falta que hace.

Lo segundo, por esa necesidad de esas cualidades, es difícil formar y ayudar a un emprendedor. Ni el esfuerzo, ni  el correr riesgos son algo que se pueda enseñar por un tercero, ni todo tipo de ayuda es deseable ni razonable.

Lo que pasa es que, a falta de otro mercado, medio mundo se vuelca en esa nueva figura, el emprendedor, que en lugar de poder poner en valor una idea, dentro de un mercado, se encuentra casi en la paradoja de que el mercado es él mismo.

Y entonces tenemos a medio mundo, por necesidad, por moda, por mientras tanto…, intentando ser emprendedor, y al otro medio, intentando vender a ese nuevo mercado, que muy pronto, se desinflará.

El emprendedor no necesita ser un gran comunicador, ni necesita aprender de los grandes futbolistas, ni necesita, muchas veces, acelerar su idea en un concurso, o en una aceleradora. El emprendedor lo que necesita es poner en valor su idea, y un mercado que se la compre, no que trate de venderle a él.

Es importante, desde mi punto de vista, que todos reflexionemos sobre estos temas, y veamos cuánto hay de verdad en ese apoyo y formación, y cuánto hay de querer generar un mercado sobre un suelo inestable. La economía, para crecer, necesita cimientos, no arenas movedizas.

Y los cimientos se empiezan, cuando cada uno de nosotros nos preguntamos sobre en qué somos buenos, cuáles son nuestros talentos, y dónde y de qué manera, podemos hacerlos brillar.

Y muchas veces, la respuesta, no se encuentra en el emprendimiento…o ¿sí?

 

Publicado el julio 1, 2013 en Consultoría y gestión, Para reflexionar y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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