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La gestión del prejuicio

Leyendo el artículo que publicó Bárbara Fernández en su blog, i de Igualdad, sobre el día de la mujer, nos surgió la idea de hacer una pequeña reflexión sobre los prejuicios y sobre cómo se pueden gestionar.

Los prejuicios son lo primero que salta como un resorte dentro de nosotros cada vez que estamos delante de la realidad, de los demás, de las circunstancias, de lo que nos dicen, etc.

Si no hacemos el ejercicio de ser conscientes de ellos, pueden llegar a condicionar, y mucho, nuestra capacidad de actuación sobre la realidad, manteniendo determinadas situaciones, determinados resultados, y determinadas actitudes.

Ser conscientes de nuestros prejuicios, de nuestras formas de mirar, de nuestras expectativas, no es algo irreal, no es algo inalcanzable.

Es algo sencillo, una vez que nos damos cuenta, una vez que empezamos a mirar dentro.

Todos llevamos una herencia. Todos pertenecemos a distintos grupos. Todos hemos llegado hasta el día de hoy, habiéndonos hecho una composición de lugar que hemos interiorizado sobre nuestra experiencia de vida, sobre cómo podemos hacer que lo que queremos se haga realidad, y también nos hemos contado, muchas veces, una historia para explicarnos por qué aquello que queríamos, o que queremos, no es una realidad.

Esto implica entonces, que nos hemos contado historias que reflejan nuestra idea sobre nosotros mismos, nuestra idea sobre los grupos a los que pertenecemos, nuestra idea sobre los otros que no pertenecen a nuestros grupos, y nuestra idea sobre la realidad en general, y la vida en particular.

Todas esas historias, todas esas ideas, están tejidas con prejuicios, con juicios, con expectativas, y con emociones asociadas.

La gestión del prejuicio implica, primero, reconocer que tenemos esas historias, para después empezar a escucharlas, a ver de qué están hechas. Implica que las miremos desde fuera, y que las pongamos en cuestión. Y ese ponerlas en cuestión no implica penalizarlas, simplemente implica preguntarse, ¿y si esto fuera de otra manera? ¿de qué otra manera puede ser?

No hay verdades absolutas, no hay certidumbre, así que, si se hace la pregunta, la respuesta llega. Y si no llega, quizá, se puede pedir ayuda a otro: esto, ¿tú, cómo lo ves? 

Generalmente la respuesta es diferente de la historia que hemos llevado dentro durante mucho tiempo. Quizá nos puede generar rechazo. Quizá nos puede sorprender. Quizá no queramos verla. Pero existe, y es diferente.

Pasado el primer momento, podemos intentar generar opciones distintas, si probamos a asumir que esa otra historia es posible, que esa otra forma de mirar es posible. Y entonces, en general, se abren otros caminos, se abren otras opciones, que nos permiten avanzar, que nos permiten hacer cambios, ya que nosotros hemos cambiado. Ganamos capacidad de actuación, si queremos.

Habrá veces que estos pasos sean mas fáciles en unas ocasiones que en otras. De nosotros depende decidir hasta dónde llegamos, y cuál es la responsabilidad que asumimos. Lo que nosotros tenemos claro, es que, sea cual sea la dificultad, la gestión del prejuicio siempre merece la pena, porque siempre abre caminos. Porque siempre permite una mejor cartografía de la realidad, y si no es mejor, sí es diferente, más amplia, y permite que empecemos a contarnos otras historias, quizá más amables con nosotros mismos, con los demás, y con la vida en general.

De nosotros depende. ¿O no?

Diferencias entre coaching y mentoring

Ayer nos hicieron esta pregunta, y reflexionando, hemos pensado que sería una buena idea escribir una pequeña nota sobre este tema.

Hay muchas diferencias entre coaching y mentoring, pero para nosotros, las fundamentales, serían las que afectan a lo siguiente:

1.- Puntos de vista

2.- Duración, periodicidad, y objetivos

3.- Perfiles y experiencia

4.- Tipo de relación

5.- Herramientas

1.- Puntos de vista

Para nosotros, quizá, esta es una de las diferencias más importantes que hay.

Todos nosotros tenemos un punto de vista, que determina nuestra forma de mirar, nuestra forma de relacionarnos con la realidad y con los demás. Nos enfocamos en unas cosas, y simplemente, no vemos, aunque estén, otras.

En un proceso de coaching, el coachee se entrena para identificar desde dónde mira, y ampliar y/o cambiar esa mirada. Se dice que un proceso de coaching no está completo, no se produce, si no se logra cambiar el observador, la forma de mirar. Para conseguir eso, es fundamental que el coach no comparta su punto de vista. Es a todas luces, irrelevante. El coach debe tratar de ser un espejo para su coachee, obviando y dejando de lado su punto de vista, sus juicios, lo que cree que le pasa al coachee y lo que cree que le vendría bien.

En un proceso de mentoring, sin embargo, es fundamental que el mentor comparta su punto de vista. La esencia del proceso radica ahí. En que el mentor comparta su experiencia, su punto de vista adquirido a través de esa experiencia. No sólo no debe dejar de lado sus juicios, sus creencias, etc. sino que es importante que los comparta, ya que ahí reside la riqueza del proceso. No se trata de descubrir cómo mira el mentorizado, sino de construir un espacio de reflexión a través de la compartición de puntos de vista y de experiencia.

2.- Duración y objetivos

Un proceso de mentoring normalmente suele durar más que un proceso de coaching. El proceso de mentoring se inicia a voluntad o iniciativa del mentorizado, y la periodicidad de las reuniones también.

Un proceso de coaching es un proceso bien delimitado en el tiempo, con una periodicidad concreta, fijada por ambas partes, y en la que el coach tiene un papel relevante.

Los objetivos, desde nuestro punto de vista, son radicalmente diferentes.

b8a9ad97b6a9f43b8d6e2cede5653a2bEl coaching es un proceso que tiene como objetivo fundamental mover a la acción, conseguir un objetivo profesional muy concreto, para lo cual, se establece un plan de acción también muy concreto.

En este mover a la acción, se pasa por distintas fases, en las que el coach “entrena” a su coachee. Un coach no puede ni debe dar consejos. No puede ni debe compartir su punto de vista. El objetivo es que el coachee descubra desde dónde mira, y cómo puede, desde ahí, ampliar su mirada.

El mentoring es un proceso que tiene como objetivo fundamental el generar un espacio de intercambio y de diálogo, que mueve fundamentalmente a la reflexión, y puede mover a la acción como consecuencia, pero no como objetivo. En este proceso, a diferencia del coaching, son fundamentales los consejos. No se tiene por qué descubrir desde dónde se mira.

3.- Perfiles y experiencia

Hay una diferencia sustancial entre un coach y un mentor. Un coach es alguien que se ha formado específicamente para ser coach, ya que el proceso de coaching es un proceso estructurado, con metodología concreta y con herramientas concretas. No tiene por qué tener una experiencia significativa en el campo de actuación de su coachee, aunque nosotros entendemos que es deseable para un coach que hace coaching ejecutivo, que haya tenido experiencia directiva.

Un mentor es alguien que tiene una experiencia significativa y dilatada en un campo ó campos concretos, que no se ha formado específicamente para ser mentor, y que comparte altruistamente su experiencia y su punto de vista en un diálogo que no tiene por qué ser estructurado ni con una metodología concreta. No tiene por qué conocer herramientas ni metodologías específicas, más allá de lo que compete a su campo de experiencia.

4.- Tipo de relación

La relación entre coach y coachee es una relación formal, contractual, con contraprestación económica.

La relación entre un mentor y su mentorizado es una relación no formal, o si se prefiere, menos estructurada, no contractual, y en muchas ocasiones, sin contraprestación económica.

5.- Herramientas

Como decíamos anteriormente, un coach ha tenido que formarse en una serie de competencias, herramientas, metodologías y habilidades, mientras que un mentor no. Son básicas la escucha, el hacer espejo, fundamentar juicios, identificar creencias, manejar distinciones, diseñar y construir visión, formulación de preguntas abiertas, el manejo del silencio, determinados ejercicios experienciales, de voz, cuerpo y movimiento, etc.

Si se tiene la suerte de poder contar con un mentor que además se ha formado como coach, fantástico, pero no es necesario. La herramienta fundamental del mentor es su propia experiencia, y su voluntad, deseo y compromiso de compartirla para el buen aprovechamiento por parte de su mentorizado.

Hay mucha literatura sobre coaching, y no tanta sobre mentoring, por lo que si alguien está interesado en profundizar en el proceso de mentoring, os sugerimos el siguiente enlace: http://www.versa.uk.com/apprenticeship/mentor_handbook.pdf

Una reflexión sobre el dolor…

Compartimos hoy aquí una reflexión un poco más larga de lo habitual, a través de un texto de Khalil Gibran:

“Y si pudierais mantener vuestro corazón maravillado ante los diarios milagros de la vida, vuestro dolor no os parecería menos prodigioso que vuestra alegría.

Mucho de vuestro dolor es elegido por vosotros mismos.

Es la poción amarga con la que el médico que hay dentro de vosotros cura vuestro ser enfermo.

Por tanto, confiad en el médico y bebed el remedio en silencio y tranquilidad, porque su mano, aunque dura y pesada, guiada está por la tierna mano del invisible.”

Lo que nos llama realmente la atención del texto, que es precioso, es la llamada a dejarnos asombrar, a dejarnos maravillar, de alguna u otra manera, por el dolor y por la alegría, olvidando el “juicio” de que lo primero es negativo y lo segundo positivo.

Es una llamada a entender la necesidad del dolor, y la maravilla que contiene.

Y aunque sea doloroso, nosotros estamos de acuerdo, así es…

(El texto se encuentra en el libro “El profeta”)

El punto de vista propio

Artículo redactado para el portal de conocimiento Qué Aprendemos Hoy:

Cada uno de nosotros miramos el mundo de una manera, con un punto de vista. Vemos determinadas cosas, y otras no las vemos. Nos enganchamos con determinadas personas, actitudes, comportamientos, palabras, emociones; y otras ni siquiera las percibimos.

Ese punto de vista se forma a medida que vamos creciendo, con lo que nos dicen los demás, y con nuestras experiencias vitales.

Es un filtro de la realidad, y al mismo tiempo, lo que nos permite experimentarla. Es por esa razón que vemos una parte, nunca la totalidad. Para ver la totalidad, tendríamos que hablar y colaborar con la mayor parte de las personas que pudiéramos, y aún así, seguiríamos teniendo acceso a una parte de la realidad.

El punto de vista propioEs en esto último, en lo que se sustenta una de las ventajas fundamentales del trabajo en equipo y de la colaboración y el consenso.

Entonces, con lo dicho, os preguntaréis, y ¿ya está?, ¿para eso un artículo que se titula “El punto de vista propio”?

Sí. Porque el punto de vista propio es otra cosa. Es un punto de vista que se trabaja, para ampliar el punto de vista adquirido, que es lo que he expuesto en las líneas precedentes. Entre uno y otro, hay una diferencia fundamental: la crítica, el poner en cuestión lo queveo, y cómo lo veo; lo que escucho, y cómo lo escucho; y lo que hago, y cómo lo hago.

Es decir, para pasar de un punto de vista adquirido a un punto de vista propio, tengo que trabajar la forma en la que veo, la forma en la que escucho, y la forma en la que hago las cosas. De esa manera, trabajo, por extensión, la forma de lo que veo, de lo que escucho, y la forma en la que hacen los demás las cosas.

Y os preguntaréis, ¿y para qué necesito pasar de uno a otro? ¿No es suficiente con el punto de vista adquirido? ¿Para qué necesito el punto de vista propio?

No es necesario; sin embargo;  es recomendable. Recomendable para todo aquél que quiera ganar libertad individualauto-dependencia que llama Jorge Bucay. Y sobre todo, para aquél que quiera ser más feliz.

¿Por qué?

Porque el punto de vista adquirido no deja de ser una serie de estrategias que hemos desarrollado desde que somos muy pequeños, en un afán por defendernos de lo que nos hace daño, y sobre todo, para que los demás nos quieran y nos acepten. Tienen un peso fundamental las “normas” que nos enseñaron nuestros padres, nuestros educadores, nuestra gente cercana, y tienen un peso también fundamental nuestros miedos y nuestros deseos.

Y aunque nada está dejado al azar en ese punto de vista adquirido, tampoco nada está accesible y manejable para nosotros. Es automático. Y muchas veces, ese automatismo nos hace dejar de ver, nos hace dejar de escuchar, y nos hace dejar de hacer, cosas que podrían ser buenísimaspara nosotros.

Trabajando el punto de vista propio, lo que conseguimos es tener la llave de ese automatismo, para elegir, para dibujar mejores caminos para nosotros mismos, y para ser más compasivos con los demás y con nosotros.

¿Qué significa ser compasivo con los demás y con nosotros mismos? Entender que lo que nos dice otro, o lo que hace, depende de su propio automatismo, y que dice mucho de él o de ella, y nada de nosotros. Y eso, os aseguro, que es una gran liberación…

¿Cómo se consigue ir adquiriendo un punto de vista propio? ¿Cómo creéis vosotros que se hace?

El movimiento como herramienta de desarrollo personal y profesional (I)

Artículo redactado para el portal de difusión del conocimiento Qué Aprendemos Hoy

Dicen que en el cuerpo está todo. Está contenida nuestra historia, nuestras emociones, nuestra propia conciencia . Nuestro cuerpo asume todo aquello que nosotros no queremos ver. Y también todo aquello que hemos visto o interpretado.

Por tanto, mover el cuerpo es movernos a nosotros mismos, agitar nuestra historia, nuestra conciencia del yo. Es trabajar sobre aquello que no queremos ver, sobre nuestras emociones.

Diría que da igual cómo lo movamos, el caso es moverlo. Sólo haciendo deporte, sólo andando, sólo corriendo, ya nos movilizamos, ya nos permitimos el avance, la evolución. De alguna manera, entramos en flujo, se mueven pensamientos y emociones, se nos ocurren soluciones y nuevas ideas.

Entre ese punto de partida, el movernos por deporte, hasta el punto de movernos con una determinada conciencia y una determinada apertura, hay un mundo de posibilidades enormes; y todas ellas, nos facilitan el camino hacia un mayor desarrollo personal, y por ende, profesional.

MovimientoHay muchas clases y tipologías de movimiento, lo que tenemos que tener claro es, que lo primero que tenemos que trabajar radica en convertirnos en observadores de nosotros mismos, sin juicio, permitiéndonos las emociones y los pensamientos que salgan, da igual lo aparentemente alejados que estén de nosotros, o que incluso nos den miedo. Da igual, no pasa nada. Pasan, si no los enjuiciamos, sin más.

Lo segundo que tenemos que tener claro es que el movimiento es una herramienta que nos permite ser exploradores de nosotros mismos, descubriendo facetas nuestras que a priori pueden parecernos insospechadas, liberar emociones que quizás, nunca nos hemos permitido, y atravesar de alguna manera, heridas profundas, que serían de difícil solución de otra manera.

Yendo con la conciencia de ser observadores y exploradores de nosotros mismos, es casi indiferente el tipo de movimiento al que decidamos acogernos. Posibilidades las hay, casi infinitas. Por destacar algunas, derivadas de mi propia experiencia, señalaría las siguientes:

A.- Movimiento expresivo sistema Río Abierto.- Creado por María Adela Palcos, hace 45 años. Se combinan la música, el movimiento, la expresión corporal, el masaje, la voz, la dramatización, la pintura y la meditación, con el objeto de facilitar una mayor libertad en el movimiento, el respeto hacia ello y la integración de esa libertad en nuestra vida diaria.

B.- Movimiento auténtico.- Creado por Mary S. Whitehouse, necesita de un testigo externo, ante el cual nos mostramos en nuestro movimiento, dejando que nazca desde el estar a ciegas y la escucha a nuestro cuerpo y a nuestros impulsos, permitiéndonos lo que salga, sin juicio, sin límites, sin rechazo.

C.- 5 ritmos.- Creado por Grabielle Roth; se basa en el movimiento libre de nuestro cuerpo, a través de una secuencia pautada de músicas, a la que se llama ola, y que representan los 5 ritmos vitales: fluido, staccato, caos, lírico y quietud. Cada persona pertenece a uno de estos ritmos, y le cuestan otros. Moviéndonos descubrimos el ritmo que somos, y los que nos cuestan, se liberan emociones, y vamos conectándonos con nuestra esencia más profunda, hacia lo que Roth denomina el éxtasis, que no es otra cosa que el estar profundamente conectados con el latido de la vida.

D.- Danza africana y afrobrasileña.-La danza africana y la danza afrobrasileña trabajan los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua, a través de un movimiento corporal fuerte y espontáneo. Al igual que sucede con los 5 ritmos, cada persona está cómoda en uno de los elementos, incomodándole los demás, más o menos. Esta danza permite el descubrimiento del elemento al que pertenecemos, y el trabajo de los demás. Tanto el descubrimiento del ritmo que somos y del elemento al que pertenecemos, proporcionan claves importantes para entendernos a nosotros mismos, y entender a los demás.

E.- Contact improvisation.-Surge de la mano de Steve Paxton. Aunque es una forma de danza, que puede llegar a ser muy técnica e incluso acrobática, hay posibilidad de acercarse a ella desde otro lado, concentrándonos en nuestra percepción interna, y en lo que nos pasa en el contacto con el otro, cómo somos, de qué forma nos acercamos, qué permitimos y qué no permitimos, en el contacto con el otro y con los otros. Es una forma de movimiento que exige el contacto y la relación con los otros, de igual a igual.

Existen infinidad de posibilidades más, que trataré en el siguiente artículo. Mientras tanto, os animo a moveros, y a descubrir qué ritmo y a qué elemento pertenecéis. Yo soy caos; y soy agua, y ¿vosotros?

Sólo por hoy…

Compartimos este texto de Sibyl F. Partridge, que, aunque no suscribimos al cien por cien, sí suscribimos su fondo y su filosofía. Diez actitudes nuestras que podemos practicar, sólo por hoy…únicamente son 12 horas. Si esto lo hacemos, cada día, ¿qué resultará?

1.- Sólo por hoy, seré feliz.

2.- Sólo por hoy, trataré de ajustarme a lo que es en lugar de tratar de ajustar todas las cosas a mis propios deseos.

3.- Sólo por hoy, cuidaré mi cuerpo.

Study for the Spanish Dancer. John Singer Sargent4.- Sólo por hoy, trataré de fortalecer mi mente.

5.- Sólo por hoy, ejercitaré mi alma de tres maneras: haré algún bien a alguien sin que él lo sepa. Haré dos cosas que no me apetece hacer.

6.- Sólo por hoy, seré agradable.

7.- Sólo por hoy, trataré de vivir únicamente este día, sin abordar todo el problema de mi vida a la vez.

8.- Sólo por hoy, tendré un programa.

9.- Sólo por hoy, tendré media hora tranquila para mí mismo y descansaré.

10.- Sólo por hoy, no tendré miedo, especialmente, no tendré miedo de ser feliz, de gozar de lo que es hermoso, de amar y de creer que aquellos que amo, me aman.

Encontrando nuestro verdadero talento…

En palabras de Gabrielle Roth: “Estar vivo es peligroso , porque significa sentir cosas que tal vez no deseas sentir, o tener pensamientos que no tendrías nunca. Estar vivo significa tener corazón y expresarlo

PUBLISHED by catsmob.comEn la medida en que no nos escondamos de esos sentimientos y de esos pensamientos, en la medida en que nos mostremos y expresemos nuestro interior, en esa misma medida estaremos en camino de encontrar, expresar y utilizar nuestro verdadero talento…

…¿o no?…

El teatro como herramienta de desarrollo personal y profesional

Artículo redactado para el portal Qué aprendemos hoy

El mes pasado, en el artículo “¿Qué métodos existen a la hora de emprender un camino de desarrollo personal?” presentaba una serie de herramientas y métodos que pueden ser interesantes a la hora de emprender un camino de desarrollo personal, y mencionaba que en sucesivas publicaciones, iría hablando de cada uno de ellos.

En esta ocasión, voy a hablar del teatro.

Cualquier persona interesada en conocerse mejor, y en desarrollarse personal y profesionalmente, debería, en mi opinión, en algún momento de su vida, acudir a clases de teatro. No es necesario buscar la excusa de que “bueno, pero es que yo no quiero ser actor/actriz”, ya que existen diversas escuelas dirigidas a personas que no quieren ser profesionales de la actuación, y también hay diversas empresas que utilizan el teatro como herramienta para el desarrollo de habilidades directivas.

El fundamento es bien sencillo. Todos, quien más y quien menos, actuamos. Todos poseemos diversos personajes propios, que utilizamos, unos con mayor conocimiento que otros, para poder desenvolvernos en nuestra vida diaria.

Aprendemos desde muy pequeños qué es lo que nos conviene mostrar y qué es lo que nos conviene ocultar, y desarrollamos diversas estrategias que construyen muros, fortalezas y barreras para sostener ese mostrar y no mostrar.

Por tanto, dentro de nosotros, quedan ocultos y muchas veces bloqueados, innumerables recursos que podrían ayudarnos a desenvolvernos mejor, tanto en la vida personal como en la profesional. Asimismo, se “súper-desarrollan” por así decirlo, otras capacidades y habilidades que, a veces, por mal utilizadas, nos ponen en determinados compromisos.

36207_10150189524805162_6428745_nEl teatro permite bucear dentro de nosotros, luchar con nuestros bloqueos, y moderar el uso de las capacidades que mostramos; alguna vez las compensamos con las que creemos que no tenemos. De una forma lúdica y divertida, se desarrolla la espontaneidad, recuperando el juego e improvisando. Se trabaja la voz, la postura corporal, la respiración. Se trabajan las emociones. Se analizan los personajes, identificando los objetivos, mostrando los conflictos.

Ya sólo poniéndose en la situación del juego, se desarrolla la creatividad, la imaginación, se incrementan los recursos, la forma en la que reaccionamos ante determinadas circunstancias…

Si queremos ser más serios o más comprometidos con nuestro desarrollo, entonces pediremos hacer personajes que sean contrarios a lo que nosotros mostramos en el día a día; y entonces, lidiaremos con aquellas cuestiones y emociones que no nos permitimos. Por ejemplo, si pensamos en la rabia, y elegimos un personaje furibundo, lucharemos con nosotros mismos, y finalmente la liberaremos, le daremos lugar dentro de nosotros; y dejaremos de señalarla y reprimirla.

Y si ya nos ponemos demasiado serios, entonces pediremos improvisaciones que nos reten, que nos pongan en situaciones comprometidas para nosotros mismos, y nos permitiremos  investigar nuestros recursos para salir airosos de esas situaciones, sabiendo en definitiva, que todo es juego y que, paradójicamente, no nos jugamos nada

Ya sea a través del juego, de las improvisaciones, de los personajes o de todo ello en conjunto, los juicios, los prejuicios, las limitaciones y las sobredemandas sobre nosotros mismos; y también sobre los demás, quedan expuestos y a la luz, pudiendo desde ahí, construir, crecer y evolucionar, y sobre todo, darle un lugar mejor a todas las partes de nosotros mismos.

Los juicios y creencias negativ@s sobre un@ mism@

La mayoría de las veces, nosotr@s somos nuestros peores jueces, y tratamos de bloquear y de reprimir, y por supuesto, de no mostrar, determinados aspectos nuestros.

Con todo ello, lo único que conseguimos es detraer parte, y a veces, gran parte, de nuestra energía, impidiendo que estemos presentes al 100% en lo que está ocurriendo en cada momento.

Así, parte de nuestra energía y atención se emplea en los bloqueos y en el no mostrar, y la otra parte, en lo que creemos que va a pasar si se nos ve lo que no queremos mostrar, en los juicios y comentarios que harán los demás,  en dónde se encuentra el origen de lo que no queremos mostrar, y…cien cosas más. Lo que queda disponible, es lo que empleamos para estar y actuar ante el momento presente.

Los juicios sobre un@ mism@Es muy importante ser conscientes de que esto nos pasa a tod@s, en mayor o menor medida, y que uno de los objetivos del trabajo personal, de cara a evolucionar como personas y como profesionales, es:

1.- Identificar todos y cada uno de los juicios y creencias que hacemos sobre nosotr@s mism@s.

2.- Darles un lugar y un contexto dentro de nosotr@s mism@s, y respetarlo.

3.- Identificar qué tienen de positivo: si digo que no soy buen comercial, porque no soy hablador, por ejemplo, tenemos que ver qué es lo bueno de no ser hablador, y cómo eso bueno, me beneficia como comercial…

4.- Valorar a partir de la identificación de lo positivo, mi singularidad.

5.- Trabajar para mejorar aquello en lo que me pueden limitar.

El tema no es juzgar o eliminar una parte determinada de uno mismo, ni lo que la representa en el mundo. Lo importante es considerar como estas partes se relacionan en el interno del sistema que las comprende, y cambiar, mejorar, optimizar esta relación“. Jader Tolja

Entrenarse en habilidades directivas

Para nosotros, no existe la formación en habilidades directivas. Existe el entrenamiento, entendiéndose por éste a un proceso regular y continuo, en el que una persona ó un grupo de personas, se compromete en un proceso de desarrollo y mejora de capacidades, competencias, conocimientos y habilidades prácticas.

Es decir, es un proceso que requiere compromiso, entrega y dedicación, y en donde la materia prima con la que se trabaja es un@ mism@.

En este proceso, si está bien conducido y realizado, se consigue autoconocimiento, autodominio, mejor conocimiento de los demás, y dominio de distintas circunstancias y experiencias.

Al igual que un músico, un actor ó un deportista, alguien que quiera desenvolverse cómodamente en distintos tipos de circunstancias (gestión comercial, negociación, argumentación, comunicación, presentaciones en público, gestión de equipos, liderazgo, motivación, etc.), puede y debe entrenarse en ellas.

Para ello, sólo se necesita algo de tiempo, y compromiso por nuestra parte, amén de un espacio adecuado, donde se respete la confidencialidad, y se sepa crear el clima adecuado. También es fundamental el equipo que lidere los entrenamientos, ya que sin el feedback adecuado, el entrenamiento no nos lleva a ninguna parte.

Una sesión típica de entrenamiento debería estar conformada de la siguiente forma:

A.- Notas técnicas sobre la habilidad a entrenar.
B.- Generación del clima adecuado de confianza, credibilidad, sintonía y confidencialidad adecuado.
C.- Elección de las situaciones a trabajar.
D.- Preparación de las situaciones.
E.- Vivencia de las situaciones, a través de distintas técnicas, en función de la cultura organizacional en la que se esté trabajando.
F.- Proceso de feedback: técnico, corporal, gestual, emocional, argumentativo.
G.- Nueva preparación de las situaciones de acuerdo al feedback recibido.

Entren-Arte

Los puntos D, E, F y G forman un ciclo que se repite varias veces, en función del tiempo disponible, y de las necesidades y compromisos de los participantes.

Las sesiones de entrenamiento son exigentes en energía, en entrega, y en exposición personal, por lo que es muy importante toda la preparación previa. Cada grupo y cada persona es diferente, y es muy importante entender que cada persona y cada grupo se debe tratar con mucha suavidad, con mucha exquisitez y con mucho mimo. El resultado depende en gran medida de estas tres últimas cuestiones.

Teniendo esto permanentemente presente, es posible poner al participante y a los participantes, en situaciones muy duras y muy complejas, permitiendo posibilidades de crecimiento y de desarrollo muy elevadas.