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Reflexionando sobre la competitividad

Artículo de opinión escrito para Madri+d: http://bit.ly/1aHfYIe

Vivimos en un mundo en el que estamos forzados a ser competitivos. Competitividad es palabra clave, necesidad, obligación, imposición. El que no es competitivo, nos repiten, quedará fuera del mercado. Necesitamos ser más competitivos. Innovemos. Seamos creativos.

Y yo me pregunto, siempre, qué querrá decir esto de ser competitivo. Qué me están diciendo cuando me dicen que tengo que ser competitiva. Ya sólo el hecho de tener que… me pone los pelos de punta.

Porque desde la obligación, nada bueno sale. Y desde el mensaje machacón, tampoco. La obligación y la saturación minan la moral, minan los esfuerzos, y terminan con uno, más tarde o más temprano.

Se me antoja la situación a algo así como el burro que va esforzándose para conseguir la zanahoria que le han puesto a cierta distancia, con el agravante de que aquí, ni somos burros, ni la zanahoria es tal zanahoria, sino una entelequia que la mayoría de nosotros, forzados, ni siquiera nos hemos puesto a ver qué significa.

Como directivo, o como empresario, o como emprendedor, o como trabajador, o como aquello que seamos, debiéramos reflexionar. Ver qué significa, para cada uno de nosotros, esa panacea que se llama competitividad. Y después de reflexionar, ver si lo que nosotros entendemos por competitividad, es lo que nos están vendiendo.

Para mí, ser competitiva es muy simple. Es estar en el mercado, entendiendo por ello, el que compren aquello que hago, que tenga perspectivas de que eso va a seguir siendo así, y que puedo vivir con el precio al que me lo compran, y al que me lo seguirán comprando. Esta definición implica, para mí, un determinado esfuerzo, y una determinada manera de ser, y de estar en el mercado. Si cambio una sola cosa de las que he incluido, cambia esa manera de ser, y esa manera de estar en el mercado, y por tanto, cambia el esfuerzo que tengo que hacer para que eso se dé.

Abarca una doble mirada. Una mirada interior, mi producto y mi esfuerzo para estar en el mercado, y una mirada exterior, la comprensión profunda de la realidad del mercado, y de sus perspectivas de evolución.

Nótese que en ningún momento he nombrado a un solo competidor. Mi definición me implica a mí y al mercado que me compra. No miro a mi competidor, no me esfuerzo en ser mejor que él, porque la energía que emplearía en ver a mi competidor, y en ser mejor que él, la pierdo en entender cómo ser y cómo estar en el mercado.

Creo que la mayoría de los problemas de competitividad derivan de ese hecho. De estar mirando más hacia el otro que hacia uno mismo. De estar queriendo ganar más que el otro, que de ver si con lo que gano, sobrevivo, y vivo. 

Fuente de la imagen: http://bit.ly/1ewOald

Y así, nos enfrascamos la gran mayoría de las veces, en pervertirnos a nosotros mismos, en ofrecer y en estar en el mercado, en posiciones y productos tan alejados de lo que íntimamente somos, que con cualquier contratiempo, nos vamos abajo. 

En el mercado hay infinitas posibilidades, miles de grados de poderes de compra y, sin embargo, nos encontramos con competencias feroces, que estrangulan mercados enteros, y que dejan completamente insatisfechos a los clientes, ya que estamos centrados en competir, y no en estar.

Si el lector mira un momento hacia sí mismo, y se pregunta, ¿qué producto vendo?, ¿qué relación tiene conmigo?, ¿por qué es de esta manera y no de la otra?, ¿qué hace que el mercado lo compre?, ¿cuánto tiempo podré seguir vendiéndolo?, y le cuesta responder a alguna de ellas, o en sus respuestas aparece un competidor, entonces, quizá, está lejos de ser competitivo.

Miremos dentro. Miremos qué somos. Miremos qué necesita nuestro producto para vivir. Miremos si el mercado quiere lo que somos, y el producto que tenemos, y por qué. Y démonos alas a nosotros y alas a nuestro mercado. Para mí, esa es la esencia de la innovación, y de la competitividad. Al menos, hoy, ahora. ¿O no?

Coaching, branding y aprendizaje experiencial

La situación económica mundial, y particularmente, la situación española, nos empuja hacia cambios profundos en la forma de trabajar y en la forma de comunicarnos.

Cada vez es más necesario, hasta el punto de convertirse en vital en algunas ocasiones, saber bien qué imagen tenemos y qué imagen transmitimos, personal y profesionalmente, porque eso es lo que nos distingue de lo demás.

Y una vez sabiendo esas dos cosas, estaremos en disposición de saber en qué cuestiones tenemos que trabajar para poder ir ganando en confianza, en credibilidad, en seguridad, en crecimiento y en resultados.

Hace ya muchos años que uno de los mejores pensadores de management del mundo, Charles Handy, escribió un libro fundamental: “El elefante y la pulga”, en el que hablaba de cómo iba a evolucionar el mundo económico y empresarial, desde un sistema protegido por grandes multinacionales que actuaban como patriarcado, hasta un sistema totalmente diferente, basado en la individualidad y el trabajo autónomo.

Hoy en día se está produciendo a gran escala este cambio que anunciaba Handy, un cambio que es una enorme oportunidad de ganar en respeto, en crecimiento, en profesionalidad y en humanidad en el mundo empresarial.

Y en ese cambio de escala, la imagen es esencial. El saber vender, el saber transmitir, el saber comunicar, con pasión, con entusiasmo, con confianza, aquello que nosotros sabemos hacer, aquello que nosotros podemos aportar, es algo de lo que tenemos que preocuparnos, desde ya. De nada nos sirve ser buenísimos consultores, o buenísimos ingenieros, o buenísimos expertos medioambientales, si el otro, si el mercado, no se entera y no se convence de que eso es así, de que nosotros somos valiosos y de que generamos y aportamos valor añadido esencial para su crecimiento.

Preocuparse de esto, significa buscar la manera de saber en qué punto me encuentro, qué clase de vendedor, qué clase de comunicador soy, y qué mensaje estoy trasladando y cómo se está entendiendo ese mensaje.

Preocuparse de esto, significa también, que, una vez que sé en qué punto me encuentro, busco las herramientas necesarias para avanzar, para mejorar, para ser cada vez mejor en eso.

Herramientas hay muchas. Para nosotros, dos de las más potentes, son el coaching y el aprendizaje experiencial.

El coaching aporta la reflexión y el descubrimiento de nuestra forma de mirar, de nuestra forma de entender el mundo. De cómo lo enjuiciamos y de cómo nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás. Y de qué trabas nos ponemos con base en esos juicios. Aporta también la posibilidad de liberarnos, en cierta medida, de esos juicios, de esas creencias, cambiándolas o modificándolas, o simplemente, poniéndolas a favor nuestro.

El aprendizaje experiencial aporta la posibilidad de entrenar, de simular, de probar, de equivocarse, de mejorar en situaciones simuladas nuestra respuesta, para que, cuando llegue la verdadera oportunidad, nosotros podamos responder de la mejor manera posible.

Nuestra imagen profesional descansa en una serie de competencias, todas ellas relacionadas con la inteligencia emocional. El coaching y el aprendizaje experiencial permiten el entrenamiento y la mejora de todas y cada una de esas competencias, y por tanto, un desarrollo de nuestra inteligencia emocional.

¿Cómo aprenderemos mejor a negociar: leyendo un libro, aunque sea buenísimo, sobre negociación, o poniéndonos a negociar, teniendo a nuestra disposición dos o más personas que nos van a ayudar a ver dónde podemos mejorar?.

¿Cómo aprenderemos mejor a lidiar con nuestro estrés: viendo un vídeo de relajación, o practicando distintas técnicas guiadas?.

En la jornada de coaching, branding y aprendizaje experiencial celebrada el 18 de julio en el Instituto Superior de Medio Ambiente, impartida por MyO Company, se tuvo la oportunidad de ver y experimentar las ventajas de este tipo de herramientas.

Fue una pequeña prueba de un programa formativo intenso y profundo, en métodos y herramientas, que puede prepararnos para un salto cualitativo en nuestras habilidades profesionales y en nuestra imagen.

No te lo pierdas. El futuro te espera.

 

El coaching, una oportunidad para descubrir nuevas miradas…

Hoy comienza la I Semana Internacional del Coaching en España.

Con ese motivo, hemos querido hacer una pequeña reflexión y homenaje a una herramienta que utilizamos nosotros en nuestro día a día, y que bien utilizada puede llegar a ser muy poderosa.

http://www.youtube.com/watch?v=p0zPMTqa3rI

Os deseamos nuevas y buenas miradas!!

El coaching, una herramienta para ingenieros

Artículo publicado en la Revista Ingenio, del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Demarcación de Madrid. Número de octubre, noviembre y diciembre de 2011: http://www.caminosmadrid.es/es/Inicio/revista.jsp

Nuestra vida consiste en una sucesión de momentos. Momentos en los que a veces estás arriba y momentos en los que a veces estás abajo.

Más tarde o más temprano, los malos tiempos vienen. Y entonces, nosotros podemos hacer dos cosas: dejar que nos arrasen o ver las oportunidades que hay escondidas en ellos.

Lo que es un mal momento para mí, otro lo ve de forma diferente. Y lo que es mejor, que puede compartir su visión diferente, para construir juntos un nuevo mapa de ese momento. Resulta que, si ese otro está entrenado en cartografiar puentes donde hay barrancos, esos momentos terminan convertidos en una obra de ingeniería, y a veces, de gran ingeniería.

Es ahora, más que nunca, en la situación vital y económica que envuelve al mundo, un momento para entrenarse en ver de otra manera. En ampliar nuestra mirada. En aprender a ver puentes donde antes había barrancos y túneles donde antes sólo había grandes macizos montañosos.

De eso depende nuestra supervivencia. De eso depende nuestro crecimiento, como personas y como profesionales. De aprovechar estos momentos de crisis e incertidumbre para empezar a construir otras miradas, otras formas de ver, rompiendo la mirada colectiva negativa. Existen muchos que miran de forma diferente. Muchos que se han entrenado en esas formas de ver, constructivas en las crisis, y que están deseando compartir sus miradas, con nuestras miradas, con vuestras miradas.

Son los coaches, personas entrenadas en un proceso de diálogo cuyo objetivo es entrenar a otro en ampliar su mirada, a cambiar su forma de ser. A ese proceso de diálogo se le llama coaching.

Nosotros somos ingenieros, y como ingenieros, estamos acostumbrados a intervenir en la naturaleza. A modificarla. A hacerla más “amigable” y más productiva para nosotros.

Sabemos que hay obstáculos. Sabemos que hay que estudiar el terreno, hacer sondeos, planificar intervenciones, encontrar la mejor manera de construir algo.

Esto mismo es lo que hace el coaching. Donde nosotros intervenimos en la naturaleza física, el coaching interviene en la naturaleza humana.

Al igual que ocurre con la naturaleza física, nuestra naturaleza humana necesita que le pongamos objetivos, que abramos nuestras perspectivas. Necesita planificar, soñar, ambicionar…y así, conseguir resultados más allá de lo que podría ser previsible.

Ingenieros como somos, disponemos de fuerzas, disponemos de energías, disponemos de ganas, y disponemos de tesón. Sin embargo, hay muchas veces que nos falta algo que nos permita mirar más allá, y más acá, de lo que nuestra vista alcanza y de lo que nuestra mente alcanza.

Al igual que la maquinaria más precisa, todos tenemos un límite, más allá del cual no vemos. No porque no tengamos capacidad, sino porque ese límite es a donde nos ha llevado nuestra experiencia. Todos vemos la realidad de una determinada manera y todos nos enfrentamos a ella con nuestro propio mapa del mundo.

Y como todos los mapas, nuestros mapas de la realidad tienen límites y limitaciones. Lo que ve uno es diferente de lo que ve otro. La precisión de uno es diferente de la precisión de otro. Y para poder avanzar, a veces, necesitamos cambiar nuestra escala del mapa.

Eso es lo que permite el coaching. No estamos hablando de psicología. No estamos hablando de terapias. No estamos hablando de buscarle seis pies, a un gato que tiene cuatro. Estamos hablando de economías de escala. Estamos hablando de entrenarnos en ser cada vez más precisos. De entrenarnos para cambiar la escala de nuestros mapas. De entrenarnos para que, al igual que somos capaces de moldear a nuestro gusto la naturaleza física, podamos ser cada vez más capaces de moldear nuestra naturaleza humana.

¿Cómo se consigue eso?. Pues se consigue a base de dialogar. De dialogar de determinada manera. Contestando preguntas. Las preguntas que te hace una persona especialista en escuchar y en preguntar, en base a lo que ha escuchado. Pregunta para abrir nuevos caminos en nuestros mapas del mundo y de la realidad.

Y mientras nosotros contestamos, mientras reflexionamos para contestar, invariablemente, aparecerán ante nosotros, nuevos valles y nuevas montañas, nuevos recodos en el camino, nuevos puentes y nuevos túneles. Nuevas formas de ver, y por tanto, nuevas formas de conseguir objetivos que, de otra manera, no hubiéramos podido conseguir.

¿Es el coaching para todos? Pues no tiene por qué. El coaching es para aquellos que quieren ser exploradores de sus propios mundos personales, e ingenieros de esos mundos. Para aquellos que, una vez conquistada la naturaleza física, quieren conquistar su propia naturaleza humana, porque saben que eso, invariablemente, les lleva a un nuevo nivel de conquista en la naturaleza física. Para aquellos que quieren resultados extraordinarios sin dejar de ser ellos mismos. Para aquellos, en definitiva, que entienden la vida como un desafío sin fin.

Es hora de empezar a cambiar nuestra mirada, de construir puentes y túneles, para nosotros mismos, y para los demás…

¿A qué esperáis?

A propósito de la innovación

Tribuna publicada en Equipos y Talento: http://bit.ly/tjZRkz

Cuando la mente se abre a una nueva idea, nunca vuelve a su tamaño original”. Albert Einstein

Cada vez es más frecuente hablar de innovación. Cada vez se leen más y más artículos que propugnan las virtudes, y hasta la necesidad, de ser innovadores. De tener cada vez más una visión innovadora de casi todo.

Ya sabemos que cuando los mercados están maduros, una de las fórmulas mágicas para destacar, para crear nuevas tendencias, hasta para transformar el mercado, es la innovación.

Pero, ¿necesitamos todos ser innovadores?. ¿Necesitan todas las empresas ser innovadoras?

Es una reflexión que nos conviene hacer.  A todos. A todos como individuos. Y a todos, como empresa.

Es importante seguir nuestro propio camino. Aquél que decidimos en un momento dado. Bien al diseñar la estrategia para los próximos meses. Bien al emprender un nuevo negocio, o abrir una nueva línea, o comprar una nueva empresa.

Si lo hicimos, fue por algo. Entonces, reflexionemos sobre si necesitamos la innovación. Sobre si de verdad, nos va a aportar algo.

Porque, ¿qué significa innovar?. ¿Qué significa ser innovadores en nuestro campo?

Y sobre todo, ¿qué nos va a aportar?. ¿A nuestro negocio, a nuestras personas, a nuestra estrategia, a nuestra cuenta de resultados?

Para nosotros, la innovación es creatividad, es un arte. Es algo que es innato en el ser humano. Algo que está en su ADN. Es uno de los motores de la evolución.

Ser innovadores es una actitud. Una actitud que tiene mucho que ver con estar abiertos. Con estar presentes. Con estar escuchando nuestras necesidades y las necesidades de nuestro mercado.

Tiene que ver más con una determinada forma de estar que con juzgar. Con jugar más que con  estudios muy sesudos, aunque éstos también son muy importantes, en fases posteriores. Con compartir, con experimentar, con reflexionar, con dialogar, con enlazar las ideas al vuelo, y sobre todo…con entender que la realidad, es algo que sólo percibimos remotamente, y que, en la medida en que construyamos visiones compartidas, esa realidad dejará de ser algo ilusorio y empezará a ser, de verdad, una realidad…

Por tanto, desde este punto de vista, la innovación es una necesidad vital. Para todos. Para todos nosotros como seres humanos. Para todas nuestras empresas. Para nuestra vida en general.

Estar abiertos a la posibilidad, a la flexibilidad, a la incorporación de lo nuevo que pueda venir de fuera en un continuum razonable, nos hace crecer, nos hace evolucionar, casi sin esfuerzo, casi sin presupuesto, con naturalidad y con sencillez.

Os animamos a que descubráis con nosotros, todo el potencial innovador que todos llevamos  dentro, y cómo ese potencial, nos transforma a nosotros, a nuestras empresas y a la propia realidad…

Tan sólo es necesario que, nos asombremos, juguemos, nos expresemos, improvisemos, probemos, colaboremos, pensemos, desarrollemos estrategias, persigamos objetivos, compartamos y reflexionemos…

Más información en www.myocompany.com/innovarte;

http://www.taracea.fecyt.es/convocatoria/2017/proyecto/innov-arte

Oliva González. Socia-directora de MyO Company

Innov-Arte. Un proyecto de innovación y competitividad empresarial

Innov-Arte es un proyecto de MyO Company financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología-Ministerio de Ciencia e Innovación.

Está dirigido a sensibilizar a las empresas, en especial a las PYMES, sobre la importancia competitiva de la innovación y de la implantación de una cultura innovadora en las organizaciones.

Este objetivo general se puede concretar en:

1.- Ayudar a las empresas y jóvenes emprendedores y empresarios a ver y entender que innovar genera competitividad, crecimiento y negocio.

2.- Demostrar que para innovar no son necesarios grandes presupuestos y que, con poco esfuerzo, diversión e ilusión, es posible ver las ideas de negocio y las empresas y sus formas de trabajar, desde otro punto de vista.

3.- Demostrar que la innovación y la creatividad generan resultados.

4.- Aportar una reflexión profunda sobre “core business” y las formas de hacer de cada uno de los participantes, aportando luz y claridad, reduciendo los procesos a lo esencial y fomentando una nueva forma de pensar y de entender el negocio.

Innov-Arte se estructura a través de sesiones que unen las cuentas de resultados y los planes de negocio con las técnicas de teatro. Estas sesiones están organizadas en lo que hemos denominado laboratorios de innovación. El proyecto consta de tres laboratorios con un máximo de 10 participantes.

Como resultado de las sesiones, cada participante se lleva:

  • Un plan de acción concreto para poner en marcha una o varias innovaciones en su empresa ó idea de negocio.
  • Una serie de indicadores de medición de la efectividad y de los resultados de incorporar innovación a su empresa o idea de negocio.

Este proyecto es uno de los proyectos que forman parte de Taracea, la primera plataforma pública de micromecenazgo para proyectos de investigación científica.

Construyendo empresa jugando…a hacer teatro…

Tribuna publicada en Equipos y Talento. Junio 2011.

En las empresas, muchas veces entramos como personas y terminamos saliendo como “robots”, dejando relegadas y olvidadas las emociones, lo que nos hace humanos. Parece que, así, seremos más productivos, más eficientes, más profesionales. Y no entendemos que relegar y olvidar las emociones no hace que desaparezcan.

Quedan encubiertas, camufladas e incluso bloqueadas, y empiezan a enturbiar las relaciones y la comunicación. Entonces, lo no mostrado y lo no dicho, comienza a tomar forma y a configurar
el espacio oculto de la organización. Un espacio que llega a tener mucha más influencia que el espacio visible, ya que es ese espacio oculto el que configura y determina los comportamientos en el espacio visible.

El teatro es una herramienta maravillosa para hacer que ese espacio oculto empiece a emerger a la luz, de una forma bella y nutritiva, regalando a la organización, de nuevo, ese carácter humano que es tan preciado y tan valioso, y con él, el carácter innovador, creativo, imaginativo y apasionado de la naturaleza humana. Eso permite llegar a conseguir resultados extraordinarios a personas y equipos que tenían un rendimiento medio ó incluso inferior al medio.

Esto es lo que vivimos nosotros día a día, con nuestros cursos y nuestros “laboratorios de entrenamiento”. Haciendo teatro, integramos el espacio oculto y el visible, y generamos
beneficios para las personas y para las empresas. Recuperando nuestra humanidad, y mejorando la capacidad de expresión, actuación y autoestima de cada persona.

En este punto, claro, surge una pregunta obligada: ¿tenemos que tener alma de artistas para hacer teatro?. La respuesta es claramente un no. Cualquier persona lleva dentro de sí un artista. Cualquier persona puede hacer teatro. El teatro es un juego. El juego está en su ADN, en nuestro ADN, hasta tal punto que en la cultura anglosajona, se le denomina “play” y en la cultura francesa “jouer”.

Es una forma fantástica y divertida de trabajar y desarrollar la espontaneidad y la creatividad. También de fomentar el trabajo en equipo, ya que, en esencia, el teatro es un trabajo de equipo.

El teatro ayuda a clarificar objetivos, a clarificar razones, a clarificar deseos. A dejar salir las
emociones, a vivir presentes en el aquí y en el ahora, a responsabilizarnos. Se trabaja la entrega y la generosidad. El respeto. La escucha. Sobre todo, la escucha.

Es un como sí perfecto, para entrenar y practicar cualquier tipo de situación que se pueda dar en una empresa. Ayuda a perfeccionar las competencias directivas y las habilidades, en especial, las relacionadas con la comunicación y el liderazgo. Ayuda a entrenarse, a reaccionar de distintas formas ante situaciones que pueden darse después en la realidad, y ayuda a conocerse a uno mismo y a los demás.

En el teatro se ve la esencia de cada uno. Nos vemos a nosotros mismos y vemos a los demás. Vemos nuestros puntos fuertes y vemos nuestros puntos de mejora. Sin juicio. Sin que pase nada. Se ven para aceptarlos. Se ven para entrenarlos. Se ven para superarlos y mejorarlos.

En nuestros talleres y cursos, se proponen situaciones imaginarias para vivirlas de forma real, con feedback y asistencia continua, que permiten a los participantes crecer personal y profesionalmente, desarrollando la escucha, apoyándose en sus puntos fuertes y desarrollando las áreas de mejora, así como distintas estrategias y formas de hacer que permiten alcanzar mejores resultados.

Proponemos también trabajos de equipo mediante la preparación de una obra de teatro, en la que cada uno de los participantes tendrá un rol asignado, incluyendo el rol de dirección de la obra, con el objetivo fundamental de hacer una representación de cara al público.

¿Y por qué hacemos esta propuesta?. Porque una buena obra de teatro es una de las máximas expresiones de las sinergias de un buen equipo trabajando junto. Cuando una obra es buena, cuando transmite, cuando emociona, es porque sus protagonistas vibran al unísono, escuchándose y escuchando, respetándose y respetando, trabajando todos para el objetivo conjunto y compartido. Cada uno es responsable de su rol y responsable del resultado final. Sabe que si él falla, el conjunto falla. Y todos están comprometidos y motivados, aceptando su rol y trabajando de cara al objetivo final. ¿Y no es esto lo que debería pasar en las empresas?.

Llevamos casi dos años ayudando a desarrollar personas y empresas jugando a hacer teatro y queremos seguir haciéndolo. Buscamos empresas que quieran crecer jugando. ¿Te animas a trabajar con nosotros?.

Diversidad se escribe con…u…

MyO Company se compromete con la Fundación Diversidad, siendo socio-colaborador de la mismaHace algo más de un año, decidimos firmar el Chárter de Diversidad, ya que creemos, apostamos y trabajamos por la diversidad. En nuestra empresa, en nuestros clientes y en nuestras vidas. Diversidad de opiniones, emociones, nacionalidades, género, profesiones, formas de hacer, formas de pensar, formas de crecer, formas, en definitiva, de ser.

Este año renovamos nuestro compromiso y vamos un poco más allá, al hacernos socios colaboradores de la Fundación Diversidad.

Creemos en las empresas humanas, diversas, en aquello que nos hace únicos a cada persona y por tanto a cada empresa, y trabajamos para ello. Para que cada persona encuentre y desarrolle eso que le hace único. Trabajamos con empresas y con personas con el objetivo de que se conozcan mejor a sí mismas  y desde ahí, puedan conocer mejor a los demás, puedan crecer, y puedan hacer crecer a los demás y a las empresas en las que están.

Somos diversidad y estamos comprometidos con ella. Nuestro equipo de trabajo está formado por personas únicas y muy diferentes entre sí, lo que nos aporta conocimiento, respeto, crecimiento, curiosidad, innovación y…escucha. Nuestras formas de hacer son diversas y nuestros clientes también.

Y como lo vivimos en nosotros mismos, lo queremos hacer vivir en los demás. No es que creamos, que creemos en la diversidad, sino que lo vivimos. Y por ello, estamos firmemente comprometidos con:

a)     Sensibilizar sobre los principios de igualdad de oportunidades y de respeto a la diversidad.

b)     El fomento de la integración en las plantillas, de personas con perfiles diversos.

c)     La promoción de la integración de la diversidad, sin discriminación, en el trabajo.

d)     Promover la diversidad como un factor de base en todas las decisiones de gestión.

e)     Promover la conciliación y la armonización de la vida laboral, familiar y personal de los trabajadores.

f)      Reconocer la diversidad de los clientes. Para nosotros, cada cliente es único y cada trabajo que hacemos es único, determinado por las personas y las condiciones particulares de cada organización.

g)     Comunicar nuestro compromiso y hacerlo vivir a todas las personas de nuestro equipo.

h)     Comunicar y extender nuestro compromiso a nuestras empresas proveedoras.

i)      Comunicar y extender este compromiso con las administraciones, organizaciones empresariales, sindicatos y demás agentes sociales.

j)      Reflejar las buenas prácticas de gestión y las políticas de diversidad, en nuestra memoria anual, de forma implícita y de forma explícita. De forma implícita porque nuestra gestión es diversa. De forma explícita porque nos comprometemos a comunicarla y difundirla.
Para más información sobre el Chárter de Diversidad y la Fundación Diversidad: http://www.fundaciondiversidad.org/

Acompaña esta nota, el resultado de uno de nuestros talleres, cuyo objetivo era… la expresión de ser …como equipo.

Responsabilidad y compromiso

En un estudio de Mc Kinsey de hace unos 12 años, se constataba que sólo el 20% de las estrategias empresariales se conseguían llevar a cabo con éxito y hasta el final. Doce años después, la cifra había mejorado, pero aún así, apenas sobrepasaba el 30% en cuanto a implantaciones exitosas.

No es de extrañar. Nuestro día a día nos confirma esta realidad. De hecho, el Center for Business Practice Research en el 2006 publicó unos datos que podríamos resumir así (entendiendo un proyecto como la implantación de una estrategia determinada): el 31% de los proyectos eran cancelados antes de finalizar, el 53% costaban más o menos el doble de lo previsto originalmente y sólo el 16% se realizaba en tiempo, coste y forma original.

¿Nos sorprenden estas cifras?. Entendemos que no.

¿Cuántos de nosotros hemos experimentado en nuestras carnes y en nuestros ánimos el desasosiego que conllevan estas realidades?.

Si todos de una forma u otra hemos vivido a lo largo de nuestra carrera profesional estas circunstancias, ¿con qué ánimo podemos pedir a nuestros colaboradores un compromiso?. ¿Para que en la mayoría de los mensajes que les lanzamos como directivos, tengamos, poco tiempo después, que obviar nuestros discursos y alegar posteriormente que las circunstancias han cambiado?.

¿Con qué fe, compromiso y motivación por mi parte, incluso como directivo, transmito ilusión a pesar de saber que hay una alta probabilidad de que lo que yo diga desaparezca en el limbo?. Pero, actuando como un perfecto directivo y siguiendo las indicaciones de mi empresa, obviando estos pequeños detalles, vuelvo a pedir a mi equipo, dedicación, implicación y compromiso. Necesito que se ilusionen y que dediquen toda su energía e ilusión a crear algo que tal vez se vaya a esfumar. Eso sí, sin poner todas las cartas boca arriba. De alguna forma, como seres humanos, les falto al respeto, inconcientemente. Si les contara la realidad de lo que podría pasar ¿cómo les podría pedir lo que les voy a pedir?.

Sabemos que esto se produce habitualmente, y en las circunstancias de hoy en día, es todavía más complicado, ya que, en estos momentos, al menos, lo que está sobre la mesa, es entre otras cosas, la continuidad de ciertas organizaciones.

¿Qué hacemos entonces?. ¿Nos dejamos llevar?. ¿O vamos a asumir nuestra responsabilidad y nuestro compromiso con nosotros mismos y con nuestra empresa?. Porque esta situación de hoy, nos presenta una oportunidad única, para mirar la realidad de frente, sin temblar. Y en ese mirar de frente a la realidad, se encuentra la posibilidad de que cada organización aporte al mercado mucho más valor añadido y diferenciador frente a su competencia. No es cuestión de hacer más, es cuestión de hacer de forma diferente, es cuestión de aprender a mirar y a gestionar lo que se ve, y lo que se tiene.

Miramos, si miramos, con miedo y de refilón, no vaya a ser que lo que veo no me guste. Y sin embargo, en ese no ver, nos perdemos la posibilidad de entender que cada organización es única y diferente, porque está compuesta de personas únicas, con unos valores y una cultura únicos.

Y si fuéramos un poco más allá, veríamos que a través de ese ser únicos, si lo gestionásemos, conseguiríamos encontrar el verdadero potencial de crecimiento de nuestras organizaciones.

¿Y en qué consistiría gestionar ese “ser únicos”?. Consistiría, primero, en verlo, en entenderlo, y en trabajar para que todos, consejeros, directores generales, directivos, mandos y colaboradores, tuvieran una meta común. Para que todos trabajaran en una sola dirección, con sus energías e ilusiones enfocadas en la meta común, que es la estrategia de la organización.

¿Y cómo hacerlo?. Aprendiendo a ver a cada persona como una pieza clave de la organización. Ayudándola para que sea ella misma, para que encuentre lo mejor de sí y lo ponga al servicio de la organización. Ayudándola a entender que hay que centrarse en lo que uno sabe hacer y no en lo que los demás no saben hacer. Ayudándola a dialogar, a observar, a preguntar,  a escuchar. Ayudándola a aprender a respetar, con humildad, con respeto, con profesionalidad. Ayudándola a ser coherente.

Es cuestión de dar un paso cada día, porque, aunque todo mundo decimos que lo hacemos, la realidad es, que es tan difícil hacerlo, que solamente lo intentamos, y nos engañamos diciendo, son los demás, no yo.

Es cuestión de asumir responsabilidades. La responsabilidad de ser uno mismo. La responsabilidad de hacerse cargo de uno, y de la empresa para la que trabaja, y de no delegar fuera, aquello que es propio de ti.

¿Cuántos asumimos nuestra responsabilidad?. Y si no asumimos nuestra responsabilidad, ¿cómo nos atrevemos a pedir un compromiso?